
España lleva gastados más de 2.000 millones de euros en atención a los menas en los últimos 8 años.
Mientras muchas familias españolas llegan a fin de mes con el agua al cuello, el Gobierno sigue destinando recursos a prioridades que no responden a las necesidades del país. Vivienda, salarios, conciliación y ayudas a la familia deberían estar en el centro de las políticas españolas. Si criar hijos se convierte en un imposible, no nos sorprenda que la natalidad siga cayendo.
Necesitamos un Gobierno que se preocupe por el bienestar y desarrollo de nuestro Pueblo a largo plazo y que haga políticas exclusivamente en este sentido.

