
Por muchas veces que lo repita Aznar, en Europa no existe el «antisemitismo». Lo que sí existe es el uso de un argumento-candado como «antisemita» contra todos aquellos que sean críticos con el estado genocida de Israel y sus políticas neocoloniales.
Aznar es un agente al servicio de una potencia extranjera, una pieza fundamental del sionismo internacional que opera en España. Por mucho que ataque a sus críticos llamándolos «antisemitas», debería quedarle claro que colonizar una tierra que no te pertenece y exterminar a sus legítimos dueños es genocidio. Arrasar colegios y hospitales es genocidio. Asesinar a niños y bebés es genocidio. Disparar contra ambulancias y sanitarios es genocidio. Dispersar por la fuerza a una población atemorizada es genocidio. Matar de hambre y sed a una población indefensa es genocidio.
Y todos aquellos que defiendan y apoyen este régimen abyecto son cómplices de genocidio.

